Cómo contar la pobreza
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Comunicar la pobreza es una tarea difícil. Las cifras sobre exclusión se quedan cortas y son frías, mientras que las imágenes estropean la comida de cualquier ciudadano o ciudadana que ve el telediario a la hora de comer. En el mejor de los casos, nos sentimos culpables por un momento, nos indignamos y pensamos que hay que hacer algo para acabar con las desigualdades. En el peor de los casos, las imágenes no nos llegan: nos hemos acostumbrado a comer viendo pobreza y hambrunas y, total, no podemos hacer nada para cambiarlo.

Las ONG que trabajan por la erradicación de la pobreza tienen una tarea difícil para lograr conectar con el público, sensibilizarlo sobre la causa y motivar a la ciudadanía para que se movilice y actúe.

Pero aún así, no cabe duda de que las organizaciones tienen la obligación moral de insistir y contar la pobreza. Aprovechando que es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, es un buen momento para reflexionar la forma desde la que tu organización cuenta esta condición. Porque lo importante no es lo que se cuenta, sino el cómo.

Por ejemplo, la mayoría de medios de comunicación no sólo no han adoptado el enfoque de derechos humanos cuando tratan la pobreza y la exclusión social, sino que además han contribuido activamente a transmitir una serie de prejuicios que han calado profundamente en la sociedad.

Prejuicios y estereotipos que tienen que ver con la idea de que las personas pobres son vagas, antisociales, no quieren trabajar y, de alguna manera, se han buscado con creces su situación. Estas ideas están muy arraigadas en el imaginario neo-liberal que establece que el éxito es de quién se lo trabaja. Y de igual manera que se venera a las y los empresarios de éxito que comenzaron desde cero y fueron medrando poco a poco, se repudia la imagen de las personas sin recursos que piden en las calles.

En pocos casos los medios de comunicación explican o denuncian cuáles son las causas de esa pobreza y exclusión. Se presentan como hechos aislados, como si los motivos por los que una persona acaba viviendo en la calle fueran meramente cuestiones personales y no estén estrechamente vinculados con un sistema socio-económico dividido entre una gran minoría rica y poderosa, y una mayoría que cuenta cada vez con menos recursos para tener una vida digna.

Esa desconexión entre hechos y contextos es perversa y contribuye, no sólo a que la sociedad viva ajena a las causas de la pobreza y la exclusión, sino a que, peor aún, culpabilice a la víctima.

Es aquí donde las ONG tenéis un trabajo importantísimo que realizar y no es otro que el de conectar estos dos puntos (sistema socio-económico y pobreza) que aparecen desconectados.

A su vez, es necesario que en el seno de las organizaciones también se produzca un proceso de reflexión, porque el enfoque desde el cual contáis la pobreza, aunque bienintencionado, puede estar igualmente equivocado.

Por ejemplo, algunos mensajes están cargados de paternalismo, como si las personas pobres fueran seres desvalidos. Se les arrebata su voluntad y empoderamiento para victimizarles aún más.

En otros casos, y sobre todo en el contexto de las campañas de recaudación de fondos, las ONG difunden fotos o imágenes donde las personas pobres aparecen cosificadas, casi como si fueran parte de un atrezzo pensado e ideado para recaudar fondos.

No, el fin no justifica los medios y sea cual sea la finalidad del mensaje de tu ONG, es imprescindible que la pobreza y la exclusión sean tratadas desde el enfoque de derechos humanos y que las personas que se muestran sean tratadas con dignidad.

Porque la pobreza, y cito a la RAE, es la “escasez o carencia de lo necesario para vivir”. La pobreza es algo material que no despoja a las personas de su voluntad ni empoderamiento. Sí es cierto que merma o puede mermar la autoestima y la percepción propia, pero en todo momento esa valía mermada es consecuencia también de la imagen que se transmite de la pobreza y de las personas sin recursos.

Por ello, es necesario establecer un discurso que rompa estereotipos y prejuicios y que aborde este tema con mucho respeto y dignidad.

 

Ideas para contar la pobreza desde un enfoque de respeto y dignidad:

  • Contextualizar siempre. La contextualización contribuye a una mayor compresión del problema a abordar, por ello, evita contar hechos aislados y conecta la situación de pobreza de las personas o colectivos en cuestión con las causas que les han llevado a esa situación.
  • Contar las posibles soluciones. Siempre hay algo que se puede hacer para cambiar realidades. Enfocarse únicamente en el problema seguramente proporcione más impotencia y malestar a tu base social. Sin embargo, si mientras cuentas el problema ofreces también soluciones, sentirán que pueden hacer algo por cambiar la situación.
  • Contar las pobrezas lejanas y las cercanas. La falta de empatía muchas veces tiene su razón de ser en la lejanía de las situaciones que las ONG cuentan. No se siente la misma cercanía ante los hechos acontecidos en tu localidad que lo que ocurre en el Cuerno de África, por muy grave y devastador que sea la situación en esta zona. Pero si hay algo que no entiende de fronteras ni banderas, eso es la situación de pobreza, exclusión y desigualdad. No hay ningún país que se libre de ello, por muy moderno y avanzado que sea. Así que en el discurso de tu ONG trabaja por conectar esto, para que no haya una brecha entre los pobres de aquí con los de allí.
  • Cuidar las fotos y vídeos. Las imágenes que deja la pobreza son desoladoras en todos los casos, pero como hemos dicho anteriormente, hay que trabajar por ofrecer un enfoque de dignidad y respeto. Por ejemplo, a veces he visto fotos difundidas por ONG importantes mostrando a personas pobres, niños, etc. en planos picados (si no sabes lo que es, puedes consultarlo aquí), dando una imagen de mayor vulnerabilidad, inferioridad e intentando producir lástima en el espectador. Este tratamiento habría que evitarlo por todos los medios.
  • Dar protagonismo a las personas pobres. Que sean ellas las que cuenten su historia. Eso contribuye, por una parte, a que se le dé voz a personas invisibilizadas; y por otra, a dejarlas de ver como personas sin voluntad o indefensas.

Dos ejemplos inspiradores:

La campaña #VaPorTi de la Red Europea por la Lucha contra la Pobreza y la Exclusión (EAPN), que incluía vídeos como este:

 

El proyecto FAM es una iniciativa interesante no solo por el abordaje del hambre sino porque es de los pocos ejemplos transmedia que podemos encontrar en comunicación para el cambio social:

proyecto_fam_contar_la_pobreza

 

 

Y tu ONG, ¿cómo cuenta la pobreza?


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